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Comunidad de Responsables MARIA AUXILIADORA

ANUNCIO de la BUENA NUEVA

ANUNCIO de la BUENA NUEVA

COMUNIDAD CATÓLICA “BODAS DE CANÁ”

DIÓCESIS DE LIMA

ESCUELA DE EVANGELIZACIÓN JUAN PABLO II

 

Curso: Predicación

Ofelia (calverolefi@hotmail.com)

 

EL ESTUDIO Y EL ANUNCIO DE LA BUENA NUEVA

El estudio tiene una finalidad esencialmente apostólica. Está en función de la predicación. No pretende formar simples maestros, sino predicadoras predicadores. Un estudio sin finalidad apostólica perdería su carácter dominicano y eclesial.

El estudio no tiene como fin principal hacer de nosotros especialistas en filosofía y en teología. Tiende a manifestar el sentido de las cosas y del mundo, del hombre y de las situaciones humanas, del plan de Dios en la historia. Esta manifestación de sentido es para nosotros una tarea eclesial.

El estudio nos forma para responder a nuestra vocación particular en el seno de la Iglesia, de ejercer la dimensión profética. Por eso elegimos vivir juntos en comunidad la aventura intelectual del estudio sin fin, la confrontación de la palabra de Dios, la exigencia de la verdad, la disciplina de un cuestionamiento a plantear y a percibir, y la pasión de comprender.

El estudio es el camino hacia la santidad que abre nuestros corazones y nuestras mentes a los demás, que crea comunidad y forma a los que proclaman llenos de confianza la venida del Reino.

 

2.- La anunciación

El estudio es en sí mismo un acto de esperanza, puesto que expresa nuestra confianza en que nuestra vida y los sufrimientos de la gente tienen un significado. Y este significado es como un don, como una Palabra de Esperanza que promete vida.

 

En primer lugar: hay un momento de atención. María escucha la buena nueva que se le anuncia. Y este es el comienzo de nuestro estudio la atención a la Palabra de esperanza proclamada en la escritura.

En segundo lugar: es un momento de fertilidad, ahí está atenta esperando y escuchando. Y el fruto de su atención es que lleva en sus entrañas a un niño, el verbo hecha carne. Su escucha impele toda su creatividad, toda su fertilidad femenina. De igual modo nuestro estudio, la atención a la palabra de Dios, debería hacer brotar la fuente de nuestra fertilidad, debería llevarnos a hacer nacer a Cristo en nuestro mundo. En un mundo que parece con frecuencia como fracasado y estéril, nosotros hacemos nacer a Cristo en un milagro de creatividad. Donde quiera que se escuche la palabra de Dios, ésta no habla sólo de esperanza sino de una esperanza que se hace carne y sangre en nuestras vidas y palabras. ¿Son nuestros estudios momentos de real creatividad, de encarnación? ¡Las casas de estudio deberías ser como salas de parto!

En tercer lugar: en un momento en el que el pueblo de Dios parece estar abandonado y sin esperanza, Dios da a su pueblo un futuro, un camino hacia el Reino. La anunciación transforma la manera de entender la historia del pueblo de Dios. ¿Preparan nuestros estudios el camino para la venida de Cristo?.

 

3.- Aprender a escuchar

María escuchaba las palabras del Ángel, la buena nueva de nuestra salvación. Este es el comienzo de todo estudio. Estudiar no “el desarrollo de la facultad de atención constituye el verdadero objeto y casi el único interés del estudios” esta receptividad esta apertura del oído que es la característica de todo estudio está íntimamente unida en el fondo a la oración. Ambas piden que estemos en silencio esperando que la Palabra de Dios venga a nosotros.

 

María escucho la promesa del ángel, y llevó en su seno la Palabra de Vida.

Esto parece muy sencillo. ¿Qué más necesitamos sino abrirnos a la Palabra de Dios dicha en la escritura? ¿Por qué tenemos que estudiar y hacer talleres cuando tenemos la Palabra de Dios? No es fácil dar razón de nuestra esperanza. Dios es amor y el amor triunfó sobre la muerte. Pero no fue tan sencillo para maría “ella se conturbó por estas palabras y discurría qué significaría aquel saludo” comenzamos a escuchar cuando nos atrevemos a estar perplejo, conturbados. ¡Cómo será esto, puesto que no conozco varón?

 

4.- La confianza en el estudio

El estudio debería ser ante todo un placer, la pura delicia de descubrir que las cosas tiene sentid, a pesar de todas las evidencias encontradas, tanto en nuestra vida, en la historia humana como en el versículo concreto de la Escritura. Nuestros centros de estudios deben ser escuelas de alegría porque se basan en la creencia de que es posible llegar a cierto entendimiento de nuestro mundo y de nuestra vida. La historia humana no es el conflicto sin sentido e interminable; la creación en que vivimos y de la que formamos parte no es el resultado de un ocaso sino obra de Cristo: todo fue creado por él y para é, el existe con anterioridad a todo tiene en él si consistencia” (Col 1,16) la sabiduría danza ante el trono de Dios cuando está creando el mundo y la finalidad de todo estudio está en compartir este placer. “la inteligencia sólo puede ser guiada por el desee. Pero para que haya deseo tiene que haber placer y gozo en el trabajo. El gozo de aprender es tan dispensable para el estudio como la respiración para correr”.

 

¡Por qué es tan arduo el estudio para muchos de mostros? En parte porque estamos marcados por una cultura que perdió su confianza en el estudio como actividad útil dudando que la discusión pueda llevarnos hasta la verdad por la que suspiramos. y esa falta de confianza puede asumir dos formas: un relativismo que desespera de poder llegar nunca a la verdad y el fundamentalismo que afirma que la posee ya completamente. Nuestros centros de estudio son escuelas de esperanza.

Cuando nos reunimos para estudiar nuestra comunidad es una “santa predicación” que ha perdido su confianza en el valor de la razón, dan testimonio de que es posible buscar en común la verdad. Deberíamos aprender a confiar los unos en los otros como comunidad en el diálogo y compañeros en la aventura.

La finalidad última de la disciplina intelectual de nuestro estudio consiste en llevarnos a ese momento de conversión, a la destrucción de nuestras falsas imágenes de Dios para poder acercarnos al misterio.

En cuanto a nosotros, escuchar la Palabra nos pedirá liberarnos de las falsas ideologías de nuestro tiempo ¿cuáles son nuestros falsos dioses?

Seguramente que uno de ellos es la idolatría, el culto del mercado y el ansia de poder. Todo nuestro mundo está seducido por una mitología todo se puede comprarse y venderse…nuestros centros de estudios deberían ser lugares donde nos liberamos de esta visón reductiva del mundo y donde aprendemos de nuevo a maravillarnos agradecidos por los bienes gratuitos de Dios.

 

5.-El estudio y la construcción de la comunidad.

El estudio no sólo debe abrir nuestro corazón al otro sino introducirnos en una comunidad. Estudiar es entrar en una conversación con nuestros propios hermanos y con otros seres humanos en nuestra búsqueda de la verdad que nos hará libres. Tenemos la responsabilidad de decir palabras constructoras de comunidad que eduquen a los demás que curen las heridas y den vida. Nuestro estudio nos prepara para proclamar la palabra liberadora.

Nuestras palabras de esperanza solamente tendrán autoridad si están enraizadas en un estudio serio de la Palabra de Dios y en nuestro análisis de nuestra sociedad contemporánea

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