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Comunidad de Responsables MARIA AUXILIADORA

Oraciones Catolicas

Oraciones Catolicas

Quince minutos en compañía de Jesús Sacramentado

Método para hablar con Nuestro Señor después de la Comunión, en las Cuarenta horas, en la Visita de Monumentos o en cualquier otro tiempo.Aquí estoy en tu divina y real presencia, ¡Oh Soberano Señor Sacramentado!, sumergido en el abismo de mis iniquidades, pero al mismo tiempo alentado por tu infinita caridad, manifestada en ese amoroso Corazón que veo abierto y manando la preciosa sangre de mi salvación, te pido misericordia y perdón... Habla, Señor, háblame, que tu humilde siervo te oye; dime palabras de consuelo para mis aflicciones y de aliento en las tribulaciones.


Palabras de Jesús

No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta con que me ames con fervor. Háblame, pues, sencillamente, como lo harías con el más íntimo de tus amigos, como hablarías a tu madre, a tu hermano.


¿Necesitas hacer alguna súplica a favor de alguien?

Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime enseguida lo que quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide, pide mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quien quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas vuelvan al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime por todos una palabra siquiera, pero una palabra de amigo, una palabra entrañable y fervorosa.Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón más especialmente amas?


Y para ti, ¿no necesitas gracia alguna?

Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, ven y léela en mi presencia. Dime francamente que sientes orgullo, amor a la sensualidad y al regalo, que eres tal vez inconstante, negligente... y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para sacudir de encima de ti tales miserias.No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos y tantos justos, tantos y tantos santos de primer orden que tuvieron estos mismos defectos!.Pero rogaron con humildad... poco a poco se vieron libres de ellos. Ni tampoco vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios y estudios...., todo eso puedo darte y lo doy y deseo me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas?, ¿Qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte!


¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto?

Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa?, ¿Qué piensas? ¿Qué puedo hacer por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? ¿Qué desearías hacer por ellos?Y por MÍ ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes tal vez amas mucho y que viven quizá olvidados de MÍ?Dime qué cosa llama hoy más particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa y YO te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras interesarme algo en tu favor? Soy, hijo mío, dueño de los corazones y dulcemente los llevo, sin detrimento de su liberalidad, adonde me place.


¿Sientes tristeza o mal humor?

Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores.
¿Quién te hirió? ¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha menospreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para todas estas heridas del tuyo.
Dame cuenta de todo y acabarás en breve por decirme que, a semejanza mía, todo lo perdonas, todo lo olvidas: y en pago recibirás mi consoladora bendición.¿Temes, por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí a tu lado me tienes, todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien y ahora, olvidadas, se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas y Yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculos a tu santificación.


¿Y no tienes tal vez alguna alegría que comunicarme?

Dime lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho sonreír tu corazón. Tal vez has tenido agradables sorpresas; quizás has recibido faustas noticias, una carta, una muestra de cariño; has vencido una dificultad, salido de un lance apurado...Obra mía es todo esto y Yo te lo he proporcionado, ¿Por qué no has de manifestarme por estos beneficios tu gratitud y decirme sencillamente, como un hijo dice a su padre: Gracias, Padre mío, gracias? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le agrada verse correspondido.


¿Tampoco tienes que hacerme promesa alguna?

Veo, ya lo sabes, el fondo de tu corazón; a los hombres se les engaña fácilmente, a Dios, no; háblame, pues, con toda sinceridad.¿Tienes firme resolución de no exponerte más a aquella ocasión de pecado; de privarte de aquel objeto que te dañó; de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación; de no tratar más a aquella persona que turbó la paz de tu alma?¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, miraste hoy como a enemiga?Ahora, hijo mío, vuelve a tus ocupaciones habituales, a tu familia, a tu estudio... pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos en la soledad del Santuario. Guarda, en lo que puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación y caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, a la Virgen Santísima... y vuelve otra vez mañana, con el corazón más amoroso todavía, más entregado a mi servicio; en el mío encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.


 

  

Quince minutos en compañía de María ante Jesús Sacramentado

 ¿Me ves, hijo mío?, yo soy tu Madre, aquí estoy, cerca de mí Jesús para servirte de introductora y abogada. Ven, no temas, pobrecito hijo mío, no te asuste la divinidad de mi Jesús; pues aquí estoy yo que no tengo otro carácter que el de Madre: dime a mí tus necesidades, tus esperanzas y deseos, yo seré tu intérprete.

  


1. ¿Qué te hace falta? Dímelo con confianza, ¿Te aterran tus pecados? Tienes razón, pues son en realidad mucho más horribles de lo que tú piensas; pero aún este que es más fundado motivo que tienes para temer, deja de serlo desde que mi Hijo ha pagado tu deuda cargando con la responsabilidad de tus culpas.Acércate a Él, no temas, yo misma te conduciré: toca con tus manos esas heridas..., recibe sobre tu cabeza esa sangre que purifica y limpia...¿No sientes ya mayor consuelo? ¿No es verdad que al contacto del cuerpo virginal de mi Jesús tus afectos se purifican... tu corazón se inflama? 

 2. ¿No sientes bastante dolor por las ofensas causadas a mi Hijo? Ven, acércate más, y considéralo mejor. ¿Ves esa frente sacrosanta lacerada por las espinas? Ve allí el fruto de tus pensamientos criminales que mi Jesús quiso purgar por ti. ¿Ves esos ojos que hacen la alegría de los ángeles, nublados y empañados por la muerte? Así purga mi Jesús tus miradas ávidas y sensuales. Esos labios sedientos y lívidos son la expiación de tus pecados de gula y de tus palabras pecaminosas: esas llagas que cubren todo su cuerpo están denunciando un culpable, y ese pobrecito eres tú. ¿La vista de mi Jesús no te conmueve? ¿No produce en tu alma el arrepentimiento? 

 3. ¿Algún mal hábito o pasión te retiene? Precisamente por esto debes venir aquí frecuentemente y aprovecharte de mi meditación. ¿Qué es lo que te seduce, alma débil? ¿El placer?Acércate a la llaga del costado de Jesús, no temas; yo, su Madre, te autorizo: acerca tus labios, aspira ese néctar celestial que de allí brota. Con él se alimentaron esas almas escogidas que, embriagadas con los deleites del cielo, despreciaron altamente los de los sentidos. Acércate otra vez, escucha los latidos de ese Corazón, ¿sabes por qué late tan precipitado?.
Pues es a impulso del amor. Es que se complace porque tú te le acercas, y deseando salvarte te ve ya en camino, puesto que te aproximas a esa fuente de vida. No te separes. Un momento más... ¿No sientes más vigor? ¿Y cómo no habías de sentirlo si Él mismo ha dicho: Venid a mí todos los que trabajáis y estáis cargados, que yo os aliviaré?
 

 4. ¿Te aqueja tu inconstancia y tibieza? Bien haces de deplorarla en nuestra presencia, pues, en efecto, te ha hecho muy desgraciado y te ha privado de los favores de mi Jesús. ¡Cuán distinto te hallarás si hubieses sido fiel a lo que me prometiste en tal ocasión!... Pero ánimo, aún es tiempo, puesto que aquí estás bajo mi protección en presencia de esa hoguera encendida capaz de abrasar al mundo entero... Anímate un poco más... penetra por la herida del costado hasta el tabernáculo de su Corazón... Allí todo es fuego... fuego ardiente... fuego consumidor... Mora allí... Allí moró Teresa de Jesús, Ignacio, Luis Gonzaga. Esa es la escuela del amor... Allí no hay tibieza ni inconstancia posible...¡Te parece difícil permanecer allí mucho tiempo! No lo es tanto: mi Jesús retiene a todos los que se le acercan con humildad y buena voluntad. Ve tú así: dile una y otra vez: Dentro de tu Corazón escóndeme. No permitas que yo me separe de ti. 

 5. ¿Qué virtud te hace más falta? La pureza, ¿no es verdad? Quisieras salir siempre victorioso en esas luchas que se levantan en tu corazón y que te arrastran al mal. Te da envidia ver mi trono rodeado de lirios y azucenas, y tú... ¡ay!, tan manchado. Te causa rubor y confusión la antítesis de la pureza de tu Madre y la fealdad de tus manchas. ¿Y no has oído que yo poseo el secreto de ese vino celestial que engendre vírgenes, y que doy a los que se esfuerzan en complacerme? Pues bien: ¿sabes lo que quiero yo de ti? Huye de aquellos amigos que tú sabes, y cuya conversación no es compatible con mi amor... ¿Los preferirás a mí? Quita esa ocasión de pecado y aprende de tus caídas anteriores a no fiarte de ti... Mi amor será bastante para decidirte a ese sacrificio. ¿Crees que no? ¡Ay!, hijo ingrato, ¡Y qué poquito amas a tú Madre! Vaya, un esfuerzo más, yo te ayudaré, y tu alma será libre de la cadena del pecado y figurarás en la guardia de honor de mi Hijo, de quien se ha dicho que se apacienta entre los lirios. 

 6. ¿Quieres pedir a mi Jesús por otros? Hazlo por tus padres, por tus hermanos, amigos... ¿Qué quieres que mi Jesús haga por ellos? Díselo con confianza, aquí estoy yo apoyando tu petición. Los quisieras ver mejores, ¿verdad? ¿Más solícitos por su salvación? ¿Deseas también para ellos gracias temporales, bienestar, salud? Enhorabuena; mi Jesús te oye y está dispuesto a otorgar lo que pides, si así conviene a tus recomendados... Pide también por los pobrecitos pecadores, ¡los compadezco tanto!... No hay quien se acuerde de ellos. Pide por los desgraciados que no pertenecen a la Iglesia, por los que la blasfeman y calumnian... ¡Ah son tantos!... Pide por el triunfo de la causa de mi Hijo, que es la tuya... Por el soberano Pontífice tu padre. Para que tu oración sea más eficaz, únela con las de todos los justos; ofrece al triunfo de la causa de Dios tu vida, tus oraciones y sufrimientos. No olvides a las pobres almas del Purgatorio. 

 7. Ya te vas a retirar. Bien, ve a cumplir tus deberes en nombre de mi Hijo y el mío. Él y yo te bendecimos, recibe humildemente nuestra bendición. En medio de tus tareas no nos olvides, dinos una palabra. Las que dirijas a mi Hijo yo se las presentaré. Sean éstas cortas, frecuentes y fervorosas. Cuando te desocupes vuelve aquí, que te esperamos y te tenemos preparadas nuevas gracias. Ahora experimentarás qué dulce es vivir a nuestro lado... Sobre todo no te separes de nosotros por el pecado, y si desgraciadamente caes, ven pronto, lava tu mancha en el Sacramento, y si lo pides con humildad, cuenta con mi perdón y el de mi Hijo. 


 La oración del cristiano.

 Oración es una piadosa conversación con nuestro Padre celestial. Conversamos con Dios, no solamente cuando le pedimos los auxilios necesarios para remediar nuestras necesidades, sino también cuando le reconocemos, le adoramos, le amamos, le alabamos, y le damos gracias. En las tres primeras peticiones del Padrenuestro nada pedimos al Señor para nosotros...La oración puede ser mental o vocal. La primera tiene lugar cuando sólo hablamos con Dios con las potencias del alma y la segunda cuando al mismo tiempo pronunciamos palabras, por ejemplo, cuando rezamos el Padrenuestro. 
La necesidad de la oración la proclama muy alto el Divino Maestro por estas palabras del Santo Evangelio: «Es necesario orar siempre y nunca desfallecer» Lc 18, 1.
Dios nuestro Señor nos concede algunas gracias de su propia voluntad, pero otras quiere que se las pidamos. Y si lo hacemos con las condiciones debidas: humildad, atención, confianza y perseverancia, conseguiremos lo que deseamos, porque el mismo Jesús dice:«Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe, y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» Mt 7, 7–8.  


MEDITACIÓN

Antes de la meditación

 Adora a Dios con humildad, creyendo que en estos momentos te mira, te oye, te habla, te bendice, y te ama. Agradece a Dios, los beneficios que te ha hecho al crearte, y al conservarte la vida, y sobre todo al darte su gracia, su amistad y los tesoros de los sacramentos divinos. Pide a Dios, que te dé luz, fe, fuerza y generosidad, para meditar con provecho.
Ofrece a Dios, todos los actos que vas a hacer en el tiempo que dedicas a la meditación.

Durante la meditación

 Lee atentamente pequeños fragmentos de algún libro espiritual, destinado a la meditación. Reflexiona repetidas veces, sobre las verdades que has leído, haciendo aplicaciones de orden práctico:1º. Para no pecar2º. Para practicar las virtudes cristianas3º. Para ejercitar el apostolado cristiano. Decídete a mejorar tu vida en su conjunto, con las luces y con las enseñanzas recibidas. Promete a Dios, que practicarás los propósitos hechos con su divina gracia.

Después de la meditación

Suplícale que te ayude para que en las ocasiones que durante el día se presenten, cumplas lo prometido en la meditación. Reza devota y pausadamente un Padre nuestro y un Ave María.


 Oraciones de la mañana.

  Despertarse
Procura que, al despertar, tu primer pensamiento sea para Dios.
Por la señal † de la Santa Cruz, de nuestros † enemigos líbranos, Señor † Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, † y del Espíritu Santo. Amén. Dios mío, yo os adoro, reconozco vuestra suprema grandeza, y que yo soy nada delante de Vos. Concededme la gracia de morir antes que ofenderos. Salvador mío, dirigidme, y dadme un corazón dócil a vuestra ley. Dios mío, yo os amo sobre todas las cosas, y doy gracias a vuestra bondad infinita, que me ha criado y rescatado del infierno. 
Venid, Espíritu Santo, llenad los corazones de vuestros fieles, e inflamad en ellos el fuego sagrado de vuestro amor.
V. Enviadnos vuestro Santo Espíritu, y nuestros corazones serán creados como de nuevo.R. Y renovaréis la faz de la tierra. 
¡Oh Dios! Que habéis instruido e iluminado los corazones de vuestros fieles, derramando en ellos la luz de vuestro Santo Espíritu; concedednos que el mismo Espíritu nos haga amar y gustar todas las cosas puras y rectas, y que sea Él mismo nuestro consuelo y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
 “Dios mío, yo os amo”.“Alabado sea el santísimo Sacramento del altar”.
“Bendito sea Dios”.“
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”.

 Deprecación a María Santísima.

 Virgen Santísima, continuo patrocinio de las almas que se acogen a vuestro maternal amor: pedid, si es de vuestro agrado, a vuestro santísimo Hijo y nuestro Señor Jesucristo por mí, para que todos mis pensamientos, palabras y acciones de este día le sean agradables.

Levantarse y vestirseActos de fe, esperanza y caridad:

 “Dios mío, creo en Vos, Dios mío, espero en Vos: Dios mío, yo os amo sobre todas las cosas”Repetir como quien teje una guirnalda de santos pensamientos y afectos el Padre nuestro, oración divina, santificada por la mente y por los labios de Jesucristo.Luego, con respeto, como quien repite devotamente las palabras del Arcángel San Gabriel, puede decirse por tres veces el Ave María, pidiéndole a la Virgen Santísima la gracia de la salvación.Y por fin, con resolución y con entereza cristiana, recorrer las palabras del Credo. Al salir de la habitación, o de la casa, pedir la bendición de la Virgen María.

 


Oraciones de la mañana

 En la presencia de Jesucristo Sacramentado, y si no es esto posible, en la propia habitación, hay que ofrecer con gran fe a Dios, por la mañana, todas las acciones que se van a realizar durante el día.

 El primer deber del cristiano es la oración; el orar distingue al cristiano del que no lo es; la oración es como la respiración del alma. Las oraciones del ofrecimiento de obras, que convendría fuesen siempre las mismas, deberían abarcar, en su conjunto, actos de adoración, de gratitud, de arrepentimiento y de súplicaEl alma debe a Dios, como creatura, adoración; como favorecida, gratitud; como culpable, arrepentimiento; y como necesitada, súplicas insistentes y humildes, pidiéndole que no le abandone.He aquí las principales oraciones para el Ofrecimiento de obras.


 A la Santísima Trinidad. 

 «Altísimo Dios y Señor mío, Verdad infalible en quien creo, clemencia inefable en quien espero, Bondad infinita a quien amo sobre todas las cosas, y a quien me pesa de haber ofendido: os doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano, y conservado hasta ahora. Ofrezco, a honra y gloria vuestra, todos los pensamientos, palabras, obras y trabajos del presente día, con intención de ganar cuantas indulgencias pueda, rogándoos por los fines que tuvieron los Sumos Pontífices al concederlas, y aplicándolas en sufragio de las benditas ánimas del Purgatorio y en satisfacción de mis pecados. No permitáis, Padre mío amorosísimo, que yo os ofenda en este día; libradme de los lazos que me tienda el enemigo, y dadme fortaleza para huir de las ocasiones de pecar, y vencer mi pasión dominante. Quiero vivir y morir en vuestra santa fe, para que, sirviéndoos en esta vida, merezca gozaros en el reino eterno de la gloria. Amén.Santísima y adorabilísima Trinidad, oíd mis súplicas, y preservad a vuestro siervo de todo mal, de todo escándalo, de todo pecado mortal, de todas las asechanzas, y principalmente de las del demonio, y de las de sus enemigos tanto visibles como invisibles. Os lo suplico por la intercesión y merecimiento de la santísima Virgen María, y oraciones de los Patriarcas, por los méritos de los Profetas, y los votos de los Apóstoles: os lo suplico igualmente por la constancia de los Mártires, por la ley de los Confesores, por la castidad de las Vírgenes, y en fin por la intercesión de todos los Santos que tuvieron la dicha de agradaros desde el principio del mundo. Amén. “Alcanzadme este favor, Ángeles y Santos del cielo; y Vos en Especial, glorioso San _____, patrón y abogado mío, interceded por mí”.»
 

Al Ángel Custodio.

 “Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor, con amorosa piedad, a mí, que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén.” Santo Ángel, mi guía celestial, a quien tantas veces he contristado con mis pecados, y ahuyentado con mis crímenes, no me abandonéis, yo os lo ruego, en medio de los peligros; no me retiréis vuestro apoyo; no me dejéis expuesto sin defensa a los tiros de un enemigo tan astuto como cruel; no me perdáis de vista un solo instante; si no que vuestras amables inspiraciones dirijan y fortifiquen mi alma; reanimad mi corazón desfallecido y casi apagado, porque está sin amor; comunicadle alguna chispa de las llamas suaves y puras que os abrasan, a fin de que, cuando llegue el término de esta vida tan corta y tan miserable, pueda en vuestra compañía y la de todos los Ángeles obtener la vida eterna, y ver sin cesar a Jesús, mi Redentor, amarle, alabarle y bendecirle. Amén. 


 Oración al Santo Patrón

 A vos me presento, ¡oh gran Santo!, que la Iglesia me ha dado por Patrón, y que me manda mire como mi protector; acudo a Vos con confianza: deseo ser vuestro imitador, quiero conducirme por los ejemplos que me habéis dado. Alcanzadme, Patrón mío, la gracia de cumplir todas las obligaciones que contraje en el Bautismo: de vivir como perfecto Cristiano; de prepararme para la muerte, y de no hacer jamás cosa alguna que deshonre un nombre que no me viene sino de Vos, y que está ya escrito en el Cielo. Así sea.


Oración

 Señor Todopoderoso, que nos habéis concedido llegar a este día, guardadnos en él con vuestro poder, para que, durante el discurso de esta jornada, no cometamos ningún pecado; que todos nuestros pensamientos, palabras y acciones sean conducidas por vuestra gracia, y no se dirijan sino a cumplir las reglas de vuestra justicia. Por, etc. 


 Al Sagrado Corazón de Jesús.

 «¡Oh Jesús mío! Por medio del Corazón Inmaculado de María Santísima, os ofrezco las oraciones, obras y trabajos del presente día, para reparar las ofensas que se os hacen, y por las demás intenciones de vuestro Sagrado Corazón. Os las ofrezco en particular......» 
 

A la Virgen María.

“¡Oh, Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco del todo a Vos” y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.Ya que soy todo vuestro, ¡Oh Madre de bondad!, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.Tres Avemarías, con la jaculatoria:«Por vuestra Inmaculada Concepción, ¡oh María!, haced casto mi cuerpo y pura el alma mía».
 

A San José.

“Oh Dios que con inefable providencia, te has dignado escoger a San José para esposo de tu santa Madre; te suplicamos que hagas que, así como nosotros le veneramos como protector en la tierra, así él sea nuestro intercesor en los cielos. Señor, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.”
“¡Oh Custodio y Padre de las Vírgenes, glorioso San José!, a cuya fidelidad fue encomendada la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes, María.
Por estas dos amadísimas prendas, Jesús y María; os suplico con tanta instancia como humildad me alcancéis la gracia de que, manteniéndome puro en la mente, limpio en el corazón y casto en el cuerpo, sea siempre castísimo siervo de Jesús y María. Amén.”  


EL «ANGELUS DOMINE».

Se reza: al alba, al mediodía, y a la tarde; y se dice de rodillas siempre, menos los sábados por la tarde, durante los domingos, y en los sábados de Cuaresma, también de pie al mediodía. 

El ángel del Señor anunció a María Ángelus Dómini nuntiávit Mariae
Y   ella concibió por obra del Espíritu Santo.  Avemaría. Et concepit de Spiritu Sancto. Ave Maria.
He aquí la esclava del Señor;
Hágase en mí según tu palabra. Avemaría.
Ecce ancilla Dómini
Fiat mihi secundum verbum tuum. Ave Maria
El Verbo se hizo carne;
Y habitó entre nosotros. Avemaría.
Et Verbum caro factum est;
Et habitávit in nobis. Ave Maria.
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios; Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.  Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix.
Ut digni efficiámur promisiónibus Christi.

Oremos:

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que, habiendo conocido el misterio de la Encarnación de tu Hijo, por medio del santo Ángel que se lo anunció a María, podamos por el mérito de su Pasión y Cruz ser conducidos a la gloria de su Resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.  


Tres Glorias:

·        Al Padre

·        Al Hijo

·        Al Espíritu Santo 


Tres Salves:

  • Dios te Salve Maria, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad en los peligros ayúdanos, en las angustias asistenos. 

 

Ofrecimiento de las obras del día.

Dios y Señor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, me pesa de haberos ofendido; os doy gracias por haberme criado, redimido, hecho cristiano y conservado hasta este día. Yo os ofrezco, a honra y gloria vuestra, todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos del presente día, en satisfacción de todos mis pecados y los pecados de todo el mundo; y tengo intención de ganar cuantas indulgencias pueda, aplicándolas por la conversión de los pecadores y por las benditas almas del Purgatorio, y en especial por las que sean de mi mayor obligación.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
 

Al empezar cualquier obra del día.

Te rogamos, Señor, que prevengas nuestras acciones inspirándolas, y las prosigas, ayudándolas, para que todas nuestras oraciones y operaciones tengan siempre de ti principio; y como en ti empezaron, por ti terminen. Por Jesucristo, nuestro Señor. Así sea. Ave María y Gloria. Dios mío, os ofrezco esta obra: dadme vuestra santa bendición. 


Oración de Santo Tomás de Aquino para antes de estudiar.

¡Oh inefable Creador nuestro, que con los tesoros de tu sabiduría formaste tres jerarquías de ángeles y las colocaste con orden admirable en el empíreo cielo, y distribuiste las partes de todo el Universo, con suma elegancia! Tú, Señor, que eres la verdadera fuente de luz y de sabiduría, y el soberano principio de todo; dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento, el rayo de tu claridad, removiendo de mí las dos clases de tinieblas en que he nacido: el pecado y la ignorancia. Tú, que haces elocuentes las lenguas de los infantes, instruye mi lengua y difunde en mis labios la gracia de tu bendición. Dame agudeza para entender, capacidad para interpretar, y gracia y abundancia para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar: ¡Oh Señor! Que vives y reinas, verdadero Dios y hombre, por los siglos de los siglos.Amén.


Oración a la Virgen Santísima antes de estudiar.

¡Oh María!, Madre mía, trono de la sabiduría eterna, alcánzame la gracia de estudiar con aplicación, de aprender con facilidad y de retener con firmeza y seguridad, para gloria de Dios y salvación de mi alma. Amén. 


Invocación al Patriarca San José.

¡Oh custodio y Padre de Vírgenes, San José!, a cuya fiel custodia fueron confiadas la misma Inocencia Cristo Jesús y María, Virgen de las vírgenes; por esas dos prendas queridas, Jesús y María, os ruego y suplico que me alcancéis gracia, para que libre de toda inmundicia, y conservando inmaculada el alma, puro el corazón y casto el cuerpo, sirva siempre castamente a Jesús y a María.Amén
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
 

Súplica al Santo Ángel de la Guarda.

Ángel de Dios, bajo cuya custodia, me puso el Señor con amorosa piedad: a mí, que soy vuestro encomendado, alumbradme en este día (o en esta noche), guardadme, regidme y gobernadme. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.. 


Actos de Fe, Esperanza y Caridad.

Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios. Pésame, Señor, de haber pecado; tened piedad y misericordia de mí. 

Oraciones de entre día. 

Al salir de casa:

Dirige, Señor, mis pasos por el camino de tus mandamientos.Aparta de mis ojos la vanidad. Cerca mis oídos con espinas y crucifica mi carne con tu santo temor para que a ejemplo de Jesús y María merezca yo agradarte en todo durante este día. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

Al dar la hora el reloj: 

Ave María Purísima. Sin pecado concebida. Os ofrezco, Dios mío, todos los instantes de esta hora; dadme gracia para emplearlos en cumplir vuestra santa voluntad.¡Bendita sea la hora en que nuestra Señora del Pilar vino en carne a Zaragoza! Líbranos, Señora, de pecar en esta hora. Alabados sean los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Amén.  

En las tentaciones:

Cuando te moleste alguna tentación, invoca los nombres de Jesús y de María y aparta tu imaginación a otra cosa.¡Señor misericordioso! No me dejes caer en la tentación. Antes morir que pecar.¡Oh Señora mía! Acordaos que soy todo vuestro; guardadme y defendedme como cosa y propiedad vuestra¡San José, Padre Nutricio de N. S. Jesucristo y verdadero Esposo de María, ruega por mí!¡Ángel mío poderosísimo!, defiéndeme. Acordados, ¡Oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre Virgen de las vírgenes!, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a parecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis mis súplicas, ¡Oh Madre del Verbo divino!, antes bien oídlas y acogedlas benignamente. Así sea Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea; pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.A Ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día Alma, vida y corazón.Mírame con compasión; no me dejes Madre mía.Si tuvieras la desgracia de caer en algún pecado mortal, arrepiéntete al instante, y, con propósito de confesarte lo más pronto posible, di de corazón:Misericordia, Dios mío; pésame de todo corazón de haberos ofendido, por ser Vos quien sois Bondad infinita.


Bendición de la mesa:·

Bendícenos, Señor, a nosotros y bendice estos dones, que dados por tu bondad, vamos a tomar.Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 

Bendícenos, Señor, a nosotros y a estos alimentos que vamos a tomar, para conservarnos en vuestro santo servicio.Padrenuestro, Avemaría y Gloria. 

Enviad, Señor, vuestra bendición sobre nosotros y sobre todos estos alimentos que vamos a tomar, recibidos de vuestra divina providencia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
 

El Rey de la eterna gloria nos haga partícipes de la Mesa celestial. Amén.Después de haber comido darás gracias, diciendo:Os damos gracias, Señor, por este alimento y por los demás beneficios que nos habéis dispensado.Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Acción de gracias:

Te damos gracias por todos tus beneficios, omnipotente Dios, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

El Señor nos dé su paz. Y la vida eterna. Amén.
 

Para leer o escuchar el Evangelio:

Purificad mi corazón y mis labios, ¡Oh Dios omnipotente!, como purificasteis los del profeta Isaías con un carbón encendido: dignaos, por vuestra grata misericordia, purificarme a mí del mismo modo, para que pueda anunciar dignamente vuestro santo Evangelio. Por Jesucristo Nuestro Señor.Amén.
Dadme Señor vuestra bendición.
 El Señor esté en mi corazón y en mis labios, para que anuncie digna y competentemente su Evangelio. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.Amén.

Oración:
Dignaos, amantísimo Redentor mío, derramar en mi alma vuestra divina gracia para que mi entendimiento alcance perfectamente las eternas verdaderas de vuestro Santo Evangelio, mi corazón las anteponga a todo lo más brillante y seductor que ofrece la tierra, y mis labios sepan defenderlas en todas partes hasta con inminente peligro de mi vida.Loor a Vos, Jesucristo. Por las palabras del Evangelio sean borrados nuestros pecados.  


EXAMEN DIARIO DE CONCIENCIA

Es muy conveniente hacer cada noche examen de conciencia. Los que se examinan cada día sobre su conducta y modo de proceder y sobre la manera de emplear bien el tiempo, consiguen enmendarse de sus defectos, purificar sus almas de pecado y perfeccionar sus dotes y cualidades naturales. Examina, pues, cada noche tú conciencia y te corregirás y perfeccionarás, con la gracia de Dios y con el trabajo de tu voluntad. Para hacer bien el examen, ponte en la presencia de Dios, y sigue estos cinco puntos.
 

1º. – ACCIÓN DE GRACIAS. Gracias os doy, Dios mío, por los incontables beneficios que he recibido de vuestras manos generosas y paternales, sobre todo por haberme creado, hecho cristiano, y redimido; por haberme enriquecido con tantas gracias espirituales, y especialmente por los tesoros de los Sacramentos.Corazón divino de Jesús, dignaos presentar a vuestro Padre toda la gratitud que en estos momentos siente mi alma. 

2º. – PETICIÓN. Aunque soy indigno de presentarme, ¡oh Dios mío!, ante el trono de vuestra soberana Majestad, os suplico humildemente que me miréis, y que me deis luz abundante para conocer mis pecados, mis faltas y mis defectos.Corazón divino de Jesús, Vos que iluminasteis a tantos ciegos corporales, movido por su inmensa desgracia, enviadme un rayo de luz celestial, que llegue hasta lo más recóndito de mi alma.
 

3º. – EXAMEN. Aquí debes recorrer las diferentes distribuciones del día desde el momento de levantarte, hasta la hora presente, fijándote en tus deberes, respecto de Dios, respecto de tus prójimos y respecto de ti mismo. 


  • Respecto de Dios.

Examina si has dirigido tu pensamiento a Dios al despertarte, y si le has invocado con devoción, con atención y con humildad. Examina si has hecho el ofrecimiento a Dios, de las obras del día, y si has asistido a los actos religiosos obligatorios, y si en éstos o en los voluntarios te has distraído advertidamente. Examina si en prácticas de piedad has guardado la debida compostura exterior, y recogimiento interior, y si las has hecho con tibieza. Examina también si durante el día te has acordado de Dios, y si has sido fiel a las inspiraciones divinas. 

  • Respecto del prójimo.

Examina si has hecho algún mal a los demás con tus palabras y obras; si los has juzgado temerariamente; si los has escandalizado con tu modo de proceder, con tus palabras o con malos ejemplos. Examina si has retenido injustamente algo que era de los demás, si has faltado a la caridad, y si has  murmurado o calumniado. Examina si has faltado a los superiores en la obediencia, o en el respeto.  

  • Respecto de ti mismo.

Examina si has cumplido tus deberes, trabajando con empeño en tus ocupaciones, estudio o profesión; si has faltado en deseos malos, o en acciones, miradas o conversaciones impuras. Examina si has trabajado en mejorar tu carácter, en fortalecer tu voluntad y en rectificar tus ideas y criterios que deben guiarte en tu vida práctica.
¡Oh, Corazón dolorido de mí amado Jesús! Hacedme sentir algo de la infinita repugnancia que sentisteis en la agonía de Getsemaní, ante los desórdenes y los pecados de la humanidad prevaricadora.

4º. – DOLOR. Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y por que os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón, de haberos ofendido tantas veces; me pesa de haberos dejado; me pesa de haberos contristado; me pesa de haberme resistido a vuestra voluntad santísima; me pesa de haberme dejado llevar desordenadamente hacia las criaturas que no pueden hacerme feliz. Por todo lo cual os pido sinceramente perdón.
Dulce Corazón de Jesús, perdonad mis ingratitudes y pecados. ¡Jesús mío, lavad mi alma con vuestra sangre redentora!

5º. – PROPÓSITO. Confiando, ¡oh Jesús benignísimo! No en mis fuerzas, pues soy inconstante, veleidoso y cobarde, sino en vuestra gracia y en vuestro socorro, propongo firmemente y os prometo con sinceridad, no volver a caer en mis pecados pasados, que detesto desde lo más íntimo de mi alma.¡Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad! Hacedme fuerte y perseverante en mis resoluciones. Guardadme y santificadme; y no permitáis jamás que os contriste con nuevas recaídas y pecados. 


Oraciones de la noche. 

Así como los religiosos de vida contemplativa, emplean el sosiego y silencio de la noche, para sus íntimas comunicaciones con Dios, así también los buenos cristianos, antes de entregarse al descanso del sueño, dedican unos momentos a tratar con Dios, terminados los trabajos del día, para alabarle, y agradecerle los beneficios que les ha otorgado con tanta abundancia. Tobías al fin de un viaje difícil, puesto a los pies del Arcángel San Rafael, le daba gracias por haberle acompañado con tanta solicitud; pues al fin del viaje del día, debe el cristiano, de rodillas, agradecer a Dios el que le haya acompañado, guardado y protegido en todos los momentos.
Se deben, pues, dedicar unos minutos a las oraciones, todas las noches, para agradecer a Dios los favores celestiales recibidos, pedirle gracias para no pecar, y prometerle servirle en adelante con más fidelidad.

Se podrá repetir cada noche, terminado el Examen de Conciencia, las oraciones siguientes: 
 


Acto de adoración y acción de gracias:

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Venid, Espíritu Santo, llenad los corazones de vuestros fieles, e inflamad en ellos el fuego sagrado de vuestro amor.

V. Enviadnos vuestro Santo Espíritu, y nuestros corazones serán creados como de nuevo.
R. Y renovaréis la faz de la tierra.
¡Oh Dios! Que habéis instruido e iluminado los corazones de vuestros fieles, derramando en ellos la luz de vuestro Santo Espíritu; concedednos que el mismo Espíritu nos haga amar y gustar todas las cosas puras y rectas, y que sea Él mismo nuestro consuelo y alegría. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Os adoro, Dios mío, y os amo con todo mi corazón; os doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado en este día. Perdonadme todo lo malo que hoy he cometido, y si algo bueno he hecho, obra vuestra es; dignaos aceptarlo. Guardadme en el descanso de la noche y libradme de todo peligro. Vuestra gracia sea siempre conmigo y con todos los míos. Amén. 
 

Acto de adoración.

Dios mío, que estáis aquí presente, yo os adoro con toda humildad, quiero amaros con todo mi corazón, y concluir el día en vuestro servicio.  

Acto de gracias.

Os doy gracias, Dios mío, por todos los favores que me habéis dispensado, y principalmente por haber sido criado a vuestra imagen y semejanza, rescatado con la sangre de vuestro querido Hijo, y conservado por vuestra misericordia.
 

Oración
Señor, ya que me habéis conservado la vida hasta ahora, concediéndome el tiempo necesario para corregir mis faltas, yo os suplico muy humildemente me acordéis las luces del Espíritu Santo, para conocer los pecados que he cometido durante este día, a fin de que, detestándolos sinceramente con todos los demás de mi vida pasada, de que os pido humildemente perdón, satisfaga a vuestra justicia por una penitencia que os sea agradable. Amén.
 

Examen de conciencia.

Examínate brevemente en estos puntos: 

  • Contra Dios.

Cómo te has portado con Él en las prácticas de piedad, en las devociones, en el recuerdo amoroso durante el día, blasfemias, juramentos, faltas de respeto, distracciones voluntarias, supersticiones, etc.

  • Respecto del prójimo.

Sospechas, juicios temerarios, murmuraciones, palabras injuriosas, escándalo, mentiras, etc. 

  • Contra ti mismo.

Pensamientos pecaminosos voluntarios, conversaciones, deseos y actos malos, excesos en el beber, soberbia, ira inmoderada, venganzas.Por todas las faltas que conozcas o ignores pide a Dios perdón y reza el Señor mío Jesucristo, etc... 


Conclusión de la oración de la noche.

Dios nuestro Señor, haz que siempre estemos vigilantes, y sin intermisión, porque el demonio anda incesantemente alrededor de nosotros, como león rugiente, buscando alguna presa que devorar.Danos pues, Señor, fortaleza para resistirle, y mantenernos siempre firmes en tu fe, ¡Oh Dios!, que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.Te suplicamos, Señor, visites esta morada y apartes de ella todas las asechanzas del demonio, nuestro enemigo; que habiten en ella tus Santos Ángeles para conservarnos en paz, y que su bendición permanezca siempre sobre nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Dios Todopoderoso y Misericordioso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, nos de una noche tranquila, y un dichoso fin, y nos bendiga y proteja siempre. Amén.
 


Depreciaciones a Jesús, María y José para obtener una buena muerte.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía (o recibid cuando yo muera el alma mía.) 

Oración al Corazón de Jesús por los moribundos:

¡Oh clementísimo Jesús, abrasado en ardiente amor a las almas, os pido por la agonía de vuestro sacratísimo Corazón y por los dolores de vuestra Inmaculada Madre, que purifiquéis con vuestra Sangre a todos los pecadores de la tierra que se hallan ahora en la agonía y que van a morir hoy mismo. Amén.Corazón agonizante de Jesús, ¡tened misericordia de los moribundos!.Corazón compasivo de María, ¡rogad por los afligidos!.  

Oración al tiempo de acostarse:

Señor, guárdame como a las niñas de tus ojos. Ampárame bajo la sombra de tus alas.
 

Oremos.

Te suplicamos, Señor, que visites esta habitación y apartes lejos de ella todas las asechanzas del enemigo; habiten en ella tus santos Ángeles, que me guarden en paz, y tu bendición permanezca siempre en nosotros. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.Toma agua bendita y santíguate.«En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.»
 

Invocación contra la peste

La verdadera sangre de Cristo nuestro Redentor, que solo representada libró en Egipto a los israelitas del brazo fuerte de Dios, nos libre y defienda de la peste y de todo mal. Amén.
¡Oh Sangre de mi Jesús!
¡Oh remedio universal, líbranos de todo mal pues te vertiste en la Cruz!¡Oh lágrimas de María, por mis culpas derramadas!A aquella Sangre agregadas, amparadme noche y día. 

Oración a San Sebastián

Dios y Señor, que a vuestro mártir San Sebastián tan poderosamente le fortificasteis en la fe, que por ningunas carnales promesas, ni amenazas, ni tormentos, ni saetas, pudo ser de ella movido ni separado, humildemente os rogamos que por vuestros dignos merecimientos en nuestras tribulaciones tengamos ayuda, en nuestras persecuciones consolación, y en todo tiempo contra la pestilencia remedio, porque así podamos resistir las asechanzas del diablo varonilmente, vencer al mundo, lo que hay en él menospreciar, y ninguna cosa suya contraria temer.Así que finalmente podamos haber la gloria eterna, por nuestro Señor Jesucristo, que con Vos vive y reina por los siglos de los siglos.Amén.

Oración por las almas del Purgatorio

Fieles almas cristianas, Aquel os dé consuelo, que es la verdadera holganza.Jesucristo, Hijo de Dios vivo que nació de la Inmaculada siempre Virgen María por vuestra salud y de todo el mundo; Él os dé su bendición y os libre, haciéndoos de la compañía de los santos, Ángeles y suya, con gozo para siempre. Amén.



Plegaria para pedir a Dios acierto, antes de resolver cosas graves y sujetas a error.

Sabéis, mi Dios, que al engaño sujeto se halla el mortal, y que anhelando el acierto puede, como ciego, errar.Por eso se turba mi alma y siente perplejidad, recelando en su ignorancia elegir el bien por mal.Vos sólo sois infalible, Vos sólo sois la verdad:Venid, pues, a dirigirme compadeciendo mi afán.Que según la vuestra sea se incline mi voluntad, y en hora vuestra se cumpla lo que me convenga más.Por mi Jesús os lo pido, y a su Madre virginal pongo por intercesora, postrando humilde mi faz. Amén.
 

Plegaria para cuando se teme o se sufre una desgracia.

¡Oh buen Jesús!, que hoy me veis llegar triste a vuestra plantas, compadeced mi flaqueza, y dad consuelo a mis ansias.Vos sois mi rey y mi dueño,Vos el esposo de mi alma, y el Salvador de mi vida,y el Amigo que más me ama.¿A qué otro, pues, recurrir pudiera con confianza mi corazón indefenso cuando inquietudes o pesares le asaltan?Vos que en su fondo leéis y escucháis cual por Vos clama,¡Venid, Señor, en su auxilio! ¡ venid, Señor, sin tardanza!.No miréis la indignidad de mi alma, que ha sido ingrata de vuestro amor infinito, a las más sublimes gracias...Ved sólo que hoy me arrepiento de aquellas culpas pasadas, y que en la Cruz vuestra Sangre se vertió para lavarlas.¡Perdón, pues, mi buen Jesús!Perdón en esta hora amarga, que os ofrezco con aquella Sangre, por mi derramada. Rogadle, ¡Virgen María!Rogadle, ¡Santo Patriarca!¡Y vos, mi amable Patrón, y vos, Ángel de mi guarda!
Rogadles al Redentor tenga piedad de mis lágrimas, y que en gloria de su nombre cumplir quiera mi esperanza.
Pero ¡Oh gran Dios! si es decreto de vuestra justicia santa, que yo sufra sin alivio las penas que me amenazan, o las penas que me maltratan, de mi vida disponed; vuestra voluntad se haga; y bendita siempre sea vuestra gloria soberana!Amén.



Plegaria: por las calamidades públicas, o de la Iglesia.

No más, no más, ¡oh Dios!, de tus enojos sentir nos hagas el rigor potente:
¡Vuelve a tu pueblo paternales ojos y oye su voz doliente!
Templa ya la justicia, que harto brilló tremenda; pues aunque grande fue nuestra malicia y del mal nos perdimos por la senda,Tú has prometido al pecador contrito que de la penitencia a la eficacia, siempre que escuches de su ruego el grito le volverás Tu Gracia.Depón, pues, el azote: mira la sangre de tu Cristo Santo, que corre unida a nuestro triste llanto sin que jamás se agote.Por ella compasión tu pueblo implora, y de la Virgen Madre bajo el manto se refugia, al nombrarla intercesora.¡Perdón! ¡Perdón! Con alma arrepentida confesamos, Señor, nuestras maldades:Haz lucir tus piedades sobre esta grey postrada y afligida; que de tal gracia guardará memoria siempre ensalzando tu infinita gloria. Amén.Siete Ave Marías, en honra de los Dolores de nuestra Señora, para que se digne consolar nuestros dolores con su protección.
 

Para cuando el Santísimo Viático es llevado a algún enfermo.

Que aquel a quien sois llevado recobre ¡Oh Dios! la salud, por la inefable virtud de vuestro Cuerpo sagrado.Mas si el momento es llegado del forzoso trance fuerte, lave su alma de tal suerte vuestra Sangre redentora, que, según mi alma la implora, la vida encuentre en la muerte. Amén. Amén. 


Cuando se asiste a una agonía.

Del infeliz que agoniza tened ¡Jesús! compasión, y perdonadle las culpas con que ciego os ofendió. No permitáis que descargue la horrible muerte su hoz, sin que antes hiera a esa alma, saludable contrición.Que la luz de vuestra Gracia brille triunfante ¡Oh mi Dios! disipando de esta hora las tinieblas y el horror.Por vuestra Cruz os lo pido; no despreciéis mi oración, ni miréis la indignidad que confieso y gimo yo: Ved solamente esas llagas que os ha impreso vuestro amor, y claman misericordia mucho más alto que mi voz.¡Misericordia Jesús! ¡Misericordia, Señor, para esa alma que del mundo parte llamado por Vos!En su auxilio invoco humilde, con todo mi corazón, a la Reina de los Santos, refugio del pecador. ¡Que toda la corte célica también acuda veloz, misericordia clamando! ¡misericordia, Señor!Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
 

Y si las circunstancias lo permiten se recitarán también las Letanías de los Santos, diciendo: tened piedad de su alma, y rogad por su alma, en vez de tened piedad de nosotros y rogad por nosotros. unidad

  • ¡Señor Jesús, clementísimo Salvador del mundo! Te rogamos humildemente, por tu Sacratísimo Corazón, que todas las ovejas extraviadas se conviertan a ti, Pastor y Guía de sus almas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

  • ¡Omnipotente y sempiterno Dios, que a todos salvas y no quieres que nadie se pierda! Vuelve tus ojos a las almas engañadas por la astucia diabólica, para que, depuesta toda maldad herética, vuelvan en sí los corazones de los extraviados y retornen a la unidad de tu verdad. Así sea. (Misal Romano).

  • ¡Oh Dios, que corriges los errores, reúnes las cosas dispersas y las conservas reunidas! Infunde, te rogamos, sobre todos los cristianos la gracia de tu unión, para que, alejada toda división, se una al verdadero pastor de tu Iglesia y te sirva dignamente. Por Cristo nuestro Señor. Amén. (Del misal romano).

  • ¡Dulce Corazón de Jesús! Ten piedad de nosotros y de nuestros hermanos extraviados. Que te dignes volver a la unidad de la Iglesia a todos los que andan errados y traer a todos los infieles a la luz del Evangelio: Óyenos, Señor, te lo rogamos. ¡Oh Jesús, buen Pastor! Por la Sagrada Eucaristía, trae a todos los hombres al redil de Pedro.      

Antífona.                                                                                                                      “Que todos sean uno. Como Tú, Padre, en Mí y yo en Ti, que también ellos sean una cosa en nosotros. Para que el mundo crea que Tú me enviaste.” Yo te digo a ti que tú eres Pedro. – Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Oración.                                                                                                                      

Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”: No mires mis pecados, sino la fe de tu Iglesia, y dígnate pacificarla y darle la unidad, según tu voluntad. Que vives y reinas Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.   

Evangelización

Evangelización

DIOS NO ESTA NUERTO

Esta mañana hable con El

 
Cuéntale a Dios tus aflicciones

Salmo 31 (30) 6.15.22.

Todos tenemos pruebas, duras aflicciones que sobrellevar y fuertes tentaciones que resistir. Cuéntale tus tribulaciones a Dios, porque Él sabe de tus necesidades y esta esperando que acudas a Él para que ejerza su condición de Padre, en una actitud de oración entrégale todas tus aflicciones. Dios no esta muerto. Él esta vivo y quiere que tu, yo y todos sus hijos confiemos plenamente en Él. 

Entrégale tus planes al Señor

Deberíamos poner nuestra alegría en El Señor y con plena seguridad hará todo lo que desee nuestro corazón. Confía en El Señor y déjalo actuar, pon tu porvenir en manos del Señor. Él sacara a la luz tus méritos y tus derechos. Porque Él nos conoce y examina: “Sabe cuando me siento y cuando me levanto, de lejos conoce mis pensamientos, sabe si camino o me acuesto, conoce bien todos mis pasos, aun no esta la palabra en mi lengua y Él la conoce entera. Su ciencia es un misterio para mí, tan grande que muchas veces no puedo comprenderla”. ¿ A donde podría ir lejos de su Espíritu? ¿A donde podré ir lejos de su presencia?.¡Cuan difíciles son sus pensamientos y que incalculable su conjunto! Salmo 32 (31) 7-8.10. Hermanos, tengamos por regla nunca decir palabras de duda o desaliento. Si hablamos palabras de esperanza, podemos hacer muchisimo para iluminar el camino de otros y fortalecer sus esfuerzos. En nuestra Comunidad hay mas de un hermano valiente acosado en extremo por la tentación, algunos a punto de desmayar en el conflicto que sostienen consigo mismo y con las fuerzas del mal. Nosotros no podemos darnos el lujo de desalentarlos en su dura lucha. Al contrario debemos alegrarlo con palabras de valor, llenas de esperanza, que lo impulsen por el camino que lo llevara a: “La Verdad Absoluta”. Solamente de esta manera puede resplandecer desde ti la luz de Cristo.

Romanos 14,7.

“En realidad, ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo”.Por nuestra influencia inconsciente pueden nuestros hermanos: Ser alentados y fortalecidos o desanimados y apartados de la verdad de Cristo. Como hijos de Dios estamos llamados a ser representantes de Cristo y mostrar siempre la bondad, la misericordia y el amor del Señor. Así como Cristo nos revelo el verdadero Plan de su  Padre, así tenemos que revelar a Cristo  a nuestros hermanos, a nuestros hijos y al mundo que no conocen de su amor y de su ternura compasiva. Si verdaderamente somos seguidores de Cristo, Él nos enviará a ti, a mí; a las familias, al pueblo, a la calle, al lugar donde vives. Jesucristo morando en nosotros quiere hablar a los corazones que no lo conocen. Tal vez no leen la Biblia o no oyen su voz que nos habla a través de otros hermanos, no ven el amor de Dios en sus obras. Pero si eres un verdadero representante de Jesús, siendo instrumento en sus manos, inducirás a otros a conocer algo de su bondad y serán ganados para amarlo y servirlo. 

2 Corintios 3,3.2.

“Nadie podrá negar que ustedes son una carta de Cristo, de la que fuimos los instrumentos, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo, no grabada en tablas de piedra, sino en corazones de carne. Son ustedes mismos nuestra carta de recomendación. La llevamos en nuestro corazón, pero todos la pueden leer y entender”También hay algunos entre nosotros que tienen ideas erróneas acerca de lo que significa seguir a Cristo.  A lo mejor su idea es que seguirlo es ir a misa solo los domingos, quizá ir la  procesión del Señor de los Milagros una vez al año. Para muchos la Vida en Comunidad se presenta bajo este aspecto. A menudo prometemos y decimos cosas que no son ciertas o no las difundimos tal como sucedieron; Siempre tenemos que agregar nuestra versión. A veces nos olvidamos que hemos sido salvados para salvar y formados para formar y no salvados para condenar, ni formados para deformar. 

Tito 1,16.11.

“Pretenden conocer a Dios, pero lo niegan con su manera de actuar; realmente son seres despreciables, rebeldes e incapaces de hacer el menor bien. Hay que taparles la boca cuando vienen a perturbar a familias enteras, enseñando lo que no deben …” 

Debemos tener una actitud comprensiva con los demás

Si vamos a tener siempre presente las acciones egoístas e injustas de nuestros hermanos, encontraremos que será imposible amarlos como Cristo nos  amo; pero si nuestros pensamientos se llenan del maravilloso Amor de Cristo y de la Misericordia que tuvo para con nosotros, manifestaremos a los demás el mismo espíritu.  Romanos 14,1.10.13.16.19.22.Es preciso, es urgente, no por que yo lo diga, sino por que Cristo nos los manda: “Amarnos y Respetarnos”, no obstante nuestras faltas e imperfecciones que no podemos menos que observarlas, deberíamos cultivar la virtud de la humildad y la desconfianza que existe entre nosotros  y pedirle a Dios una paciencia llena de ternura para hacerle frente a las faltas ajenas, para liberarnos de todo egoísmo y poder tener un corazón grande y generoso. Yo estoy seguro que ese día llegara porque es una promesa de Dios: “Nadie morirá sin antes ver la luz”.Algunos les gusta tomar preocupaciones prestadas, viven temerosos, a pesar que la mayoría de sus días disfrutan de las pruebas del amor de Dios y gozan no solo de su providencia, sino también de sus bondades, pero pasan por alto estas bendiciones. Sus mentes siempre están ocupadas en cosas que temen pueden venir o puede ser que exista realmente alguna dificultad que aunque pequeñas, ciega sus ojos a las muchas bendiciones que demandan gratitud. Las dificultades con que tropiezan, en vez de guiarlos a Dios, única fuente de ayuda, los alejan de Él, porque despiertan desasosiego y pesar.Hermanos no es la voluntad de Dios que sus hijos sean abrumados por el peso de las preocupaciones. Pero al mismo tiempo no quiere que nos engañemos. El no nos ha dicho no temas, no hay peligro en tu camino. Todo lo contrario Él sabe que hay pruebas y peligros y nos lo ha manifestado abiertamente. El no tiene la intención de apartarnos del mundo de pecado y maldad,  pero nos presenta un camino que nunca falla.

“Vengan a mí los que se sientan cansados y agobiados que Yo los aliviare”

Dios cuida de nosotros

El Señor quiere que todos sus hijos vivan felices, llenos de paz y sean obedientes.

Juan 14,27.

“Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes ni angustia, ni miedo”. La felicidad buscada por motivos egoístas, fuera de la senda del deber, es desequilibrada y transitoria; pasa y nos deja vacíos y tristes; no es así cuando servimos a Dios: hay gozo y satisfacción. Hermanos no busquemos la aparente felicidad en pesares vanos y contratiempos, si no tenemos los placeres de esta vida, aun podemos gozarnos en el servicio y la entrega a Dios, ofreciéndole nuestra vida, la vida de nuestros hijos y la de nuestra pareja a su hijo Jesucristo nuestra verdadera felicidad. Cada paso que demos debe acercarnos mas a Jesús. Cristo se encargara de darnos una experiencia mas profunda de su amor, para poder acercarnos mas a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros hermanos. No pierdas pues por un momento de placer lo que té costo mucho tiempo ganar. Ten confianza en el Señor. Ten firme seguridad, mas firme que nunca antes. Él nos ayudara hasta el fin. Es su promesa.   

Recomendaciones a todos nuestros hermanos

No existe otra receta mejor para fortalecernos que:  Leer y Orar con La Palabra de Dios diariamente. Ningún otro libro como la Biblia, es tan potente para elevar nuestros pensamientos, para darnos vigor y enfrentar las dificultades, como las grandes y bellas verdades que encontramos en la Palabra de Dios. Si nosotros no solo nos limitáramos a leer, sino que practicáramos en nuestra vida diaria la Palabra de Dios como se debe, tendríamos una grandeza de espíritu, una nobleza de carácter y una firmeza de propósito, que nada, ni nadie nos dañaría. Cristo espera capacitarnos, por medio de su espíritu, para que oremos como Él quiere que los hagamos.La Fe en la Palabra de Dios no se puede ejercitar ni perfeccionar tanto en ninguna otra manera como en la oración. Yo personalmente oraba muy poco, pero ahora he aprendido que la Oración es para el cristiano la arma más importante que Dios le ha entregado. Hermanos lo que es más importante, tiene que ser más importante. Es decir, lo más importante tiene que ocupar el primer lugar en nuestra vida diaria. Es muy urgente en los tiempos que vivimos, tenemos que reconocer que son los tiempos de Dios, debemos comenzar con una nueva estrategia y la mejor es regresando a la Palabra de Dios para estudiar el lugar que Dios quiere que ocupe la oración en la vida de todos sus hijos. En otras palabras un nuevo entendimiento a través del Espíritu Santo, Señor y dador de vida, de lo que es la oración según la voluntad de Dios.Hermanos no equivoquen los caminos pretendiendo poner nuestros éxitos como si fueran éxitos de Dios. Al contrario proclamemos, los éxitos y triunfos de Dios en nuestras vidas, demos un verdadero testimonio de nuestro cambio. Dios ha escogido a los hombres más insignificantes para que el mundo vea lo que es capaz de hacer Dios con los hombres que se dejan guiar por Él. La misma luz que nos ha liberado de la esclavitud, nos mostrara el camino hacia la libertad plena que agrada a Dios. Escoger de todo lo bueno lo mejor y lo mejor que nos ha podido pasar es haber encontrado a Cristo en nuestras vidas, este es el verdadero  éxito de nuestras vidas, el éxito de Dios, es nuestro éxito. Recuerda hay muchas cosas que dicen y hablan de nosotros, pero hay algo que grita desde dentro de nosotros: Nuestras Actitudes     

Sí Dios esta con nosotros. Quien podrá estar contra nosotros.Palabra de Dios.

Que nada te turbe, que nada te espante. Tu tienes a Dios y es bastante.Santa Teresa.

Antes todo lo tenia y al mismo tiempo sin Ti no tenia nada.Hoy no tengo nada y teniendo a Ti lo tengo todo.San Agustín.

Es poco lo que te doy Señor Jesús y es demasiado lo que Tu me has dado a  mí. Feceva.   

Diogenes filosofo Griego, decía: “Cada vez que pasaba por el mercado se reía y decía, que le causaba mucha gracia y a la vez le hacia muy feliz ver cuantas cosas había en el mercado que el no necesitaba”. San Francisco de Asís, descubrió  una formula para lograr la felicidad: “Oh mi Dios, deseo poco y lo poco que deseo, lo deseo poco”

Mateo 5,3.

“Felices los que tienen espíritu de pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos”  Hermano: No por cuidar tus conquistas, te conviertas en esclavo de ellas.Si en esto ocupas tus manos, tus manos están perdidas.Recuerda: Rico no es él que más tiene, sino el que menos necesita.La felicidad no esta en quien muchos amores conquista.La felicidad esta en quien un amor le basta. Dios no esta muerto. Esta mañana hable con Él Salamanca, marzo de 1998    

ARMA PODEROSA: EL SANTO ROSARIO

ARMA PODEROSA: EL SANTO ROSARIO

EL SANTO ROSARIO El Rosario, arma poderosa.


Y habiendo entrado donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.  Con estas palabras el ángel saludó a Nuestra Señora, y nosotros las hemos repetido incontables veces en tonos y circunstancias bien diferentes. En la Edad Media se saludaba a la Virgen María con el título de rosa (Rosa mística), símbolo de alegría.  Se adornaba sus imágenes - como ahora - con una corona o ramo de rosas (en latín medieval Rosarium), expresión de las alabanzas que nacían de un corazón lleno de amor.  Y quienes no podrían recitar los ciento cincuenta salmos del Oficio divino lo sustituían por otras tantas Avemarías, sirviéndose para contarlas de granos enhebrados por decenas o nudos hechos en una cuerda.  A la vez, se meditaba la vida de la Virgen y del Señor.  Esta oración del Avemaría, recitada desde siempre en la Iglesia y recomendada frecuentemente por los Papas y Concilios en una forma más breve, adquiere más tarde su forma definitiva al añadirse la petición por una buena muerte: ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. En cada situación, ahora, y en el momento supremo de encontrarnos con el Señor.  Se estructuran también los misterios, contemplándose así los hechos centrales de la vida de Jesús y de María, como compendió del año litúrgico y de todo el Evangelio. También se fijó el rezo de las letanías, que son un canto lleno de amor, de alabanzas a Nuestra Señora y de peticiones, de manifestaciones de gozo y de alegría. San Pío V atribuyó la victoria de Lepanto, el 7 de Octubre de 1571- con la cual desaparecieron graves amenazas para la fe de los cristianos, a la intercesión de la Santísima Virgen, invocada en Roma y en todo el orbe cristiano por medio del Santo Rosario, y quedó instituida la fiesta que se celebra todos los años el 07 de Octubre.  Con este motivo, fue añadida a las letanías la invocación  Auxilium Christianorum.  Desde entonces, esta devoción a la Virgen ha sido constantemente recomendada por los Romanos Pontífices como plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia Santa, de las naciones y del mundo entero. En el mes de octubre, la Iglesia dedica y honrar a Nuestra Madre del Cielo especialmente a través de esta devoción mariana, hemos de pensar con qué amor lo rezamos, como contemplamos cada uno de sus misterios, sí ponemos peticiones llenas de santa ambición, como aquellos cristianos que con su oración consiguieron de la Virgen esta victoria tan trascendental para toda la cristiandad. Ante tantas dificultades como a veces experimentamos, ante tanta ayuda como necesitamos en el apostolado, para sacar adelante a la familia y para acercarla más a Dios, en las batallas de nuestra vida interior, no podemos olvidar que, como en otros tiempos, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas. 


Contemplar los Misterios del Rosario. 

El nombre de Rosario, en la lengua castellana, proviene del conjunto de oraciones, a modo de rosas, dedicadas a la Virgen.  También como rosas fueron los días de la Virgen: “Rosas blancas y rosas rojas; blancas de serenidad y pureza, rojas de sufrimiento y amor.  San Bernardo, aquel enamorado de Santa María, dice que la misma Virgen fue una rosa de nieve y de sangre”.¿Hemos intentado alguna vez desgranar su vida, día a día en nuestras manos?  Eso hacemos al contemplar las escenas - Misterios de la vida de Jesús y de María que se intercalan cada diez Avemarías.En estas escenas del Rosario, divididas en tres grupos, recorremos los diversos aspectos de los grandes Misterios de la Salvación: El de la Encarnación, el de la Redención y el de la vida eterna.  En estos misterios, de una forma y otra, tenemos siempre presente a la Virgen.  En el Santo Rosario no se trata sólo de repetir las Avemarías a Nuestra Señora, que, como procuramos hacerlo con amor - quizá poniendo peticiones en cada misterio o en cada Avemaría, no nos resultan monótonas.  En esta devoción vamos también a contemplar los misterios que se consideran en cada decena.  Su meditación produce un gran bien en nuestra alma, pues nos va identificando con los sentimientos de Cristo y nos permite vivir en un clima de intensa piedad: Gozamos con Cristo gozoso, nos dolemos con Cristo paciente, vivimos anticipadamente en la esperanza, en la gloria de Cristo glorificado. Para realizar mejor esta contemplación de los misterios puede ser práctico detenerse durante unos segundos, tres o cuatro, en un silencio de meditación, considerando el respectivo misterio del Rosario, antes de recitar el Padrenuestro y las Avemarías de cada decena; acercarnos a la escena como un personaje más, imaginar los sentimientos de Cristo, de María, de José. 

Así, procurando con sencillez asomarnos a la escena que se nos propone en cada misterio, el Rosario, es una conversación con María que, igualmente, nos conduce ala intimidad con su Hijo.  Nos familiarizamos en medio de nuestros asuntos cotidianos con las verdades de nuestra fe, y esta contemplación, que podemos hacer incluso en medio de la calle, del trabajo, nos ayuda a estar más alegres, a comportarnos mejor con quienes nos relacionamos.  La vida de Jesús, por medio de la Virgen, se hace vida también en nosotros, y aprendemos a amar más a Nuestra Madre del Cielo. 


Las Letanías Lauretanas. 

Después de contemplar los misterios de la vida de Jesús y de Nuestra Señora con el Padre Nuestro y el Avemaría, terminamos el Santo Rosario con la letanía lauretana y algunas peticiones que varían según las regiones, las familias o la piedad personal.El origen de las letanías se remonta a los primeros siglos del cristianismo.  Eran oraciones breves, dialogadas entre los ministros del culto y el pueblo fiel, y tenían un especial carácter de invocación a la misericordia divina.  Se rezaba durante la Misa y, más especialmente, en las procesiones.  Al principio se dirigían al Señor, pero muy pronto surgen también las invocaciones a la Virgen y a los santos.  Las primicias de las letanías son los elogios llenos de amor de los cristianos a su Madre del Cielo y las expresiones de admiración de los Santos Padres, especialmente en el Oriente. Las que actualmente se rezan en el Rosario comenzaron a cantarse solemnemente en el Santuario de Loreto (de donde procede el nombre de letanía lauretana) hacia el año 1500, pero recogen una tradición antiquísima.  Desde allí se extendieron a toda la Iglesia. Cada título es una jaculatoria llena de amor que dirigimos a la Virgen y nos muestra un aspecto de la riqueza del alma de María.  Estas invocaciones se agrupan según las principales verdades marianas: Maternidad divina, virginidad perpetua, mediación, realeza universal y ejemplaridad y camino para todos sus hijos.  Estas aclamaciones vienen expresadas en las primeras advocaciones, y son desarrolladas a continuación. 

Así al invocarla como Sancta Dei Genitrix, profesamos explícitamente la maternidad; cuando la alabamos como Virgo Virginum, reconocemos su virginidad perpetua, que la hace Virgen entre las vírgenes;  al invocarla con el título de Mater Christi, profesamos su íntima e indisoluble unión con Cristo, verdadero Mediador y verdadero Rey, y la reconocemos, por tanto, como Reina y mediadora.La Virgen es Madre de Dios y Madre nuestra, y en éste el título supremo con que la honramos y el fundamento de todos los demás. 

Por ser Madre de Cristo, Madre del Creador y del Salvador, lo es de la Iglesia, de la divina gracia, es Madre Purísima y castísima, intacta, incorrupta, inmaculada, digna de ser amada y de ser admirada. En las letanías se recogen diversos aspectos de la virginidad perpetua de María: es Virgen prudentísima, digna de veneración, digna de alabanza, poderosa, clemente, fiel. La Madre de Dios, Mediadora en Cristo entre Dios y los hombres, se prodiga continuamente en servicio nuestro.  Nos es presentada además bajo tres bellísimos símbolos y otros aspectos de su mediación universal: la Virgen María es la nueva Arca de la alianza, la Puerta del Cielo a través de quien llegamos a Dios, es la Estrella de la mañana que nos permite siempre orientarnos en cualquier momento de la vida,  Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores (tantas veces hemos tenido que recurrir a Ella)  Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos. María es Reina de todo lo creado, de los cielos y de la tierra, porque es Madre del Rey del universo. 

La universalidad de este reinado comienza en los ángeles y sigue en los santos (Los del Cielo y los que en la tierra buscan la Santidad):  Santa María es Reina de los ángeles, de los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles, de los mártires, de los que confiesan la fe, de las vírgenes, de todos los santos. Termina con cuatro títulos de realeza: es Reina concebida sin pecado, asunta al Cielo, del santísimo Rosario y de la paz. Después de invocarla como ejemplo acabado y perfecto de todas las virtudes, sus hijos la aclamamos con estos símbolos y figuras de admirable ejemplaridad:  Espejo de Santidad, Trono de sabiduría, Causa de nuestra alegría, Vaso espiritual, Vaso honorable, Vaso insigne de devoción, Rosa Mística, Torre de David, Torre de marfil y Casa de oro.Al detenernos despacio en cada una de estas advocaciones podemos maravillarnos de la riqueza espiritual, casi infinita, conque Dios la ha adornado.  Nos produce una inmensa alegría tener una Madre así, y se lo decimos muchas veces a los largo del día.  Cada una de las advocaciones de las letanías nos puede servir como una jaculatoria en la que le decimos lo mucho que la amamos, lo mucho que la necesitamos.


MARIA REINA DEL ROSARIO

Hermano(a) tú que esta devoción supones: Monótona y  cansada.no la rezas porque siempre repite iguales sones.Tu que  no entiendes de penas y amores, de alegrías y tristezas.¿Qué el pobre se cansó de pedir dones y  qué el enamorado de cantar canciones? La rosa más perfumada, de los más bellos colores, es El Santo Rosario, devoción al amor de los amoresMaría fuente de mi inspiración. Reina de las FloresLa más bella del jardín de Dios. María Madre mía eres tú mi devoción. Auxilio de los Cristianos y Madre de nuestro Salvador. María Reina del Rosario.


Las Promesas de La Virgen del Santo Rosario 

Los que fielmente me sirvan rezando el Santo Rosario recibirán "GRACIAS ESPECIALES". El Rosario será siempre una poderosa defensa contra el infierno. Destruirá los vicios, disminuirá los pecados y destruirá las herejías. El Rosario será causa de que florezcan las virtudes y las buenas obras; obtendrá para las almas la Misericordia de Dios: Hará que el corazón de los hombres sea parte del amor del mundo y sus vanidades y los levantará al deseo de las cosas eternas. Serán socorridos en sus necesidades todos aquellos que propaguen la devoción al Santo Rosario.Todos los que rezan el Rosario son mis hijos y hermanos de mi Hijo Único Jesucristo.  


 LOS NUEVOS MISTERIOS DEL ROSARIO 

En el documento “Rosarium Virginis Mariae”  El Rosario de la Virgen Maria el Papa Juan Pablo II considera oportuna una incorporación que, si bien se deja a la libre consideración de los individuos y de la comunidad, les permita contemplar también los misterios de la vida publica de Cristo desde el Bautismo a la Pasión. Explica que los llama “Misterios de la Luz”; los otros eran misterios de dolor, de gozo y de gloria, pues en su vida Cristo se manifiesta como “misterio de luz”: Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo Jn 9, 5. En el número 21 de Rosarium Virginia Mariae, el Papa presenta el enunciado de cada uno de los cinco “Misterios Luminosos” sobre la vida pública de Jesús: 

1.    El Bautismo de Jesús en el Jordán.

2.    La autor revelación de Jesús en las Bodas de Cana.

3.    Jesús anuncia el Reino de Dios invitando a la conversión.

4.    La Transfiguración de Jesús en el Tabor.

5.    Jesús instituye la Eucaristía. 

El Rosario es como una corona de rosas. Las rosas son una de las flores más bellas. El Rosario es fundamentalmente vivir, meditar y hacer oración los misterios de la vida de Jesús en unión con la Virgen Maria. Lo fundamental en el Santo Rosario es la meditación. Cuando rezamos el Rosario con devoción todo el cuerpo y el alma se unen:  

 ·      El tacto cuando lo estamos usando al pasar las cuentas,

·       Las manos se unen en oración,

·       Los labios expresan lo que cree nuestro corazón,

·       Los oídos se unen también.

·       La mente medita los misterios del Señor

·       La imaginación recuerda los lugares del Evangelio;

·       El corazón y el alma se elevan hacia el Señor y recogemos las necesidades de todos los hombres,  precisamente con la Santísima Virgen, para presentárselas ante el Señor. 

Nuestro deseo es que a través de la difusión en nuestras Comunidades de Amor, de esta hermosa tradición cristiana, que es el Rosario, un camino para todos: hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes, niños, y adultos de buena voluntad, una pista de reflexión sobre el misterio de Dios, que es el misterio de Amor anunciado y comunicado por María a la humanidad entera.  Amen, a Dios Nuestro Señor y su Madre Santísima que todos en Bodas de Cana seamos cada día más auténticos en nuestra vida y que la historia de la Salvación se realice plenamente en cada uno de sus miembros.  


ORACION

Madre de DIOS y Madre mia, del alto cielo SEÑORA. Acoge al que triste llora. DIOS TE SALVE MARIA...  Con sacorsanta eficacia, ruega por los afligidos. Madre de los elegidos. POR QUE LLENA ERES DE GRACIA... Tu nombre santo bendigo. POR QUE EL SEÑOR ESTA CONTIGO. Postrado ante ti Virgen de hinojos, hallo esperanza en tus ojos. DIOS TE SALVE MARIA... AMEN

                   

LA SANGRE DE CRISTO 

Nos cubrimos con la Sangre Preciosa de Cristo. Sangre del Cordero sin mancha que nos lava, que nos purifica, que nos transforma y nos guarda para la vida eterna. Amen     

 

MARIA: Causa de nuestra Alegría 

 Hija de Dios Padre, es portadora de la ternura infinita de Dios Padre. Madre de Dios Hijo, es portadora del Amor hasta la muerte de Dios Hijo.Esposa de Dios Espíritu Santo, es portadora del fuego y del gozo del Espíritu Santo. A su paso el ambiente se transforma: la tristeza se disipa; la esperanza y el Amor se encienden. ¡No es lo mismo estar con la Virgen que sin Ella! No es lo mismo, no, rezar el Rosario que no rezarlo.Procuremos esmerarnos en rezarlo con mucho amor y devoción. Pidámosle hoy que con nuestra alegría sepamos llevar a Dios a nuestros hermanos, amigos y familiares. Maria causa de nuestra alegría, nos recordara siempre que dar alegría y paz es una de las mayores muestras de caridad, el tesoro más valioso que tenemos.   

 

 ORACION BIBLICA: PARA VERSE LIBRE DE PELIGROS 

Señor, Dios Rey Omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas.Si quieres salvar a tu pueblo nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene. Tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá resistir a tu Majestad? Señor Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tu has dicho: “Pidan y se les dará. El que pide recibe. Pero pidan con fe”. Escucha, pues, nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas.Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que viviendo alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo.

AMEN.  

AL ENCUENTRO CON DIOS

AL ENCUENTRO CON DIOS

ESPERANDO A JESÚS

Maria:Recgimiento. Espíritu de oración Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitara el Sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos en el camino de la paz. Lc 1, 78-79.

Jesús es el Sol que ilumina nuestra existencia. Todo lo nuestro, si queremos que tenga sentido, ha de hacer referencia a El.De modo muy especial y extraordinario, la vida de la Virgen esta centrada en Jesús. Lo esta singularmente en esta víspera del nacimiento de su Hijo. Apenas podemos imaginar el recogimiento de su alma. Así estuvo siempre, y así debemos aprender a estar nosotros, ¡tan dispersos y tan distraídos por cosas que carecen de importancia! Una sola cosa es verdaderamente importante en nuestra vida: JESÚS, y cuanto a EL se refiere.Maria guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón. Lc 2, 19; su madre guardaba estas cosas en su corazón. Lc 2, 51.

Por dos veces Lucas hace referencia a esta actitud de la Virgen frente a los acontecimientos que iban ocurriendo. MARIA conserva y medita. Sabe de ese recogimiento interior en el que es posible valorar y guardar los acontecimientos, grandes y pequeños, de su vida. En su intimidad, enriquecida por la plenitud de gracia, reina aquella armonía primitiva en la que el hombre fue creado. Ningún lugar mejor para guardar y ponderar esa acción divina excepcional en el mundo de la que Ella es testigo.Después del pecado original, el alma pierde el dominio de los sentidos y la orientación natural hacia las cosas de Dios. En la Virgen no fue así; en nosotros, sí. En Ella, por haber sido preservada  de la mancha original, todo era armonía, como en los comienzos. Es mas, estaba embellecida por la presencia, del todo singular y extraordinaria, de la Santísima Trinidad en su alma. 

MARIA esta siempre en oración, porque todo lo hace en referencia a su Hijo: cuándo habla a Jesús, hace oración (eso es la oración, hablar con DIOS), y cada vez que le mira (también eso es oración, mirar con fe de JESÚS Sacramentado, realmente presente en el Sagrario), y cuando le pide o lo sonríe (¡tantas veces!), o cuando pensaba en El. Su vida estuvo determinada por Jesús, y a El se orientaba permanentemente sus sentimientos.

Su recogimiento interior fue constante. Su oración se fundía con su misma vida, con el trabajo y la atención a los demás. Su silencio interior era riqueza, y plenitud, y contemplación.

Queremos hoy pedirle a nuestra MADRE nos dé este recogimiento interior necesario para ver y tratar a DIOS, muy cercano también a nuestras vidas.

Nuestra oración: Aprender a tratar a Jesús. Necesidad de oración. Hoy sabréis que viene el Señor, y mañana contemplaremos su gloria.  La Virgen nos alienta en esta víspera del Nacimiento de su Hijo a no dejar jamás la oración, el trato con el Señor. Sin oración estamos perdidos, y con ella somos fuertes y sacamos adelante nuestras tareas.Entre otras muchas razones, debemos orar también porque somos frágiles y culpables. Es preciso reconocer humilde y realmente que somos pobres criaturas, con ideas confusas, frágiles y débiles, con necesidad continua de fuerza interior y de consuelo. La oración da fuerzas para los grandes ideales, para mantener la fe, la caridad, la pureza, la generosidad; la oración da animo para salir de la indiferencia y de la culpa, si por desgracia se ha cedido a la tentación y a la debilidad; la oración da luz para ver y juzgar los sucesos de la propia vida y de la misma historia desde la perspectiva de Dios y desde la eternidad. Por esto, ¡no dejéis de orar! ¡No pase un día sin que hayáis orado un poco! ¡La oración es un deber, pero también es una alegría, porque es un dialogo con Dios por medio de Jesucristo!. Hemos de aprender a tratar cada vez mejor al Señor a través de la oración mental, esos ratos, como ahora, que dedicamos a hablarle calladamente de nuestros proyectos, a darle gracias, a pedirle ayuda, ¡a estar con El! y mediante la oración vocal, quizá también con oraciones aprendidas cuando éramos pequeños. No encontraremos a lo largo de nuestra vida a nadie que nos escuche con tanto interés y con tanta atención como JESÚS; nadie ha tomado nunca tan en serio nuestras palabras como EL. Nos mira, nos atiende, nos escucha con extremo interés cuando hacemos nuestra oración. La oración es siempre enriquecedora. Incluso en ese dialogo “mudo” ante el Sagrario en el que no decimos palabras: basta mirar y sentirse mirado. ¡Que diferencia de la frecuente palabrería de muchos hermanos, que nada dicen porque nada tienen que comunicar! De la abundancia del corazón habla la boca. Si el corazón esta vació, ¿qué podrán decir las palabras? Y si esta enfermo de envidia, de sensualidad, ¿qué contenido tendrá él dialogo? De la oración, sin embargo, salimos siempre con mas luz, con mas alegría, con mas fuerza. Poder hacer oración es uno de los dones más grandes del hombre: ¡hablar y ser escuchado por su Creador! ¡Hablar con EL y llamarle Amigo!. En la oración hemos de hablar al Señor con toda sencillez. “Pensar y entender lo que hablamos y con quien hablamos, y quienes somos los que osamos hablar con tan gran Señor, pensar esto y otras cosas semejantes de lo poco que le habemos servido y lo mucho que estamos obligados a servir, es oración mental; no penséis que es otra algarabía ni os espante el nombre” 

Algunos pueden pensar que la oración es extraordinariamente difícil de hacer, o que es para personas especiales. En el Santo Evangelio podemos ver una gran variedad de tipos humanos que se dirigen al Señor con confianza: Nicodemo, Bartimeo, los niños, con quienes el Señor se goza especialmente, una madre, un padre que tiene un hijo enfermo, un ladrón, los Magos, Ana, Simeón, los amigos de Betania... Todos ellos, y nosotros ahora, hablamos con Dios.

 Humildad. Trato con Jesús. Jaculatorias. Acudir a San José, maestro de vida interior. 

En la oración, es importante la perseverancia y las buenas disposiciones: entre ellas, la fe y la humildad. No podemos llegar a la oración como el fariseo de aquella parábola dirigida a algunos que confiaban en si mismos y despreciaban a los demás. Lc 18, 9. El fariseo, quedándose de pie oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy las gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones... Ayuno dos veces por semana... En seguida nos damos cuenta de que el fariseo ha entrado en el Templo sin amor. El es el centro de sus pensamientos y el objeto de su propia estimación. Y, en consecuencia, en vez de alabar a Dios se alaba a sí mismo.

No hay amor en su oración, no hay tampoco caridad; no hay humildad. No necesita a Dios.

Por el contrario, podemos aprender mucho de la oración del publicano, humilde atenta, con la mente fija en la persona con quien hablamos, confiada. Procurando que no sea un monologo en el que damos vueltas a nosotros mismos, recordando situaciones sin referirlas a Dios, o dejando incontrolada la imaginación, etcétera.

El fariseo, por falta de humildad, se marcho del Templo sin haber hecho oración. Hasta en eso se puso de manifiesto su oculta soberbia.

El Señor nos pide sencillez, que reconozcamos nuestras faltas, y le hablemos de nuestros proyectos y del plan que tiene EL para nosotros.

Orar es hablar con Dios, Pero, ¿de qué? - ¿De que? De EL, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: acciones de gracias y peticiones: Amor y desagravio: Perdón y arrepentimiento: Luz y oscuridad. En dos palabras: conocerle y conocernos: ¡Tratarse!

Esto es oración, reconocer que necesitamos de la ayuda DIOS en nuestras vidas: Recordemos sus palabras: “sin mi no podéis dar frutos” 

Por eso, cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos, echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias (como esta que me agrada mucho: “Oh mi amado y buen Jesús, en tus manos encomiendo mi espíritu” o talvez esta “Maria, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, en los peligros ayúdanos, en las angustias asístenos” o a lo mejor esta: “Señor, tu sabes que soy él más indigno de Ti, y también sabes que soy el que más te necesita”), que sigan alimentando la hoguera. Y habrás aprovechado el tiempo.

Sobre todo al principio, y a veces por temporadas, nos ayudara él servirnos de un libro (ejemplo: ENCUENTRO, del Padre Larrañaga), como el cojo se sirve de sus muletas, para ir adelante en nuestra oración. Así hicieron también muchos santos. “Si no era acabando de comulgar, jamás osaba comenzar a tener oración sin libro; que tanto temía mi alma estar sin él en oración, como si con mucha gente fuera a pelear. Con este remedio, que era como una compañía o escudo en que había de recibir golpes de los muchos pensamientos, andaba consolada” Santa Teresa del Niños Jesús.

Habitualmente, nuestra oración debe concluir en precisos propósitos de mejora. Preguntaremos con sinceridad al Señor:

¿Qué desea de mí en este asunto concreto que he estado considerando?

¿Cómo puedo mejorar yo ahora en esta virtud?

¿Qué debo proponerme de cara a los próximos meses para cumplir tu Voluntad?

Ninguna persona de este mundo ha sabido tratar a Jesús como su Madre y, después de MARIA, San José, quien debió pasar largas horas mirándole, hablando con EL, tratándolo con toda sencillez y veneración. Por eso “quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso Santo por maestro y no errara en el camino”

Al terminar nuestra oración contemplamos a José muy cerca de Maria, lleno de atenciones y de delicadezas hacia Ella. Jesús va a nacer. EL ha preparado lo mejor que ha podido aquélla gruta. Le pedimos nosotros que nos ayude a preparar nuestra alma, a no estar dispersos y distraídos cuando tenemos tan cerca de JESÚS.

 Feceva – CIAME24, de Diciembre 2003.